Shop More Submit  Join Login
About Varied / Hobbyist Member Firo RossoMale/Venezuela Group :iconmlp-venezuela: MLP-Venezuela
 
Recent Activity
Deviant for 5 Years
Needs Premium Membership
Statistics 47 Deviations 183 Comments 3,755 Pageviews

Newest Deviations

Webcam

Activity


De nuevo me encuentro en este oscuro valle, rodeado de un árido suelo y un arenoso y gélido aire; realmente no sé cómo coño funciona este clima pero es lo que siento. Camino lentamente, sin la más mínima idea de hacia dónde me dirijo y con un vago recuerdo del lugar de donde vine. Cada vez que respiro, mi existencia se llena con la pesadez de la arena y se congela con el suave y a la vez doloroso frío, pero no puedo evitar continuar mi camino, pues algo dentro de mí me dice que continúe incluso en esta situación tan precaria. Levanto mi mirada del suelo y sólo veo tinieblas, tanto al frente como por detrás, lo cual es extraño, porque recuerdo que de donde venía las cosas se veían un poco más brillantes que lo que ahora observo. A mi lado se encuentra una puerta que creo está siguiendo mis pasos constantemente. Es blanca y de ella sale un brillo dorado magnífico. Me dirijo hacia ella, metiéndome sólo un poco por su ruta, pues algo no me convence de esta misteriosa ruta. Es un pasillo blanco, igual que la misma puerta, y de poca extensión. La temperatura es bastante fresca, haciéndome olvidar el calor del valle. Conforme camino por ella, no puedo evitar ser abordado por una sensación de calma en mi espíritu. Al final veo una puerta y casualmente veo a un hombre joven caminando hacia ella. Me apresuro a preguntarle:

              -Amigo, ¿a dónde lleva este camino?

    Con una pesadez increíble, como las que muestra aquél que sólo quiere terminar de hacer lo que está haciendo, voltea a decirme:

    -Al final del camino, pues.

    -Pues, sí, eso es obvio,- le digo, completamente confundido -pero ¿qué hay detrás de ese “final del camino”?

    -Realmente no sé, ni me importa- dijo con muchísimo fastidio -yo sólo sé que lo que sea que me espere tras esa puerta es mucho mejor que lo que hay a través de este valle.

     Apenas hubo dicho esto, se volteó y siguió su camino con aún más decisión y rapidez, tanto así que me vi tentado a seguirle los pasos, pues realmente no sabía a qué otro lado dirigirme, de no ser por una voz chillona que me hablaba desde el inicio del camino. Vi a un hombre casi calvo pelirrojo llamándome desde la otra puerta, gritando que tenía algo importante que decirme. Acudí a su llamado, pues no tenía algo mejor qué hacer y cuando le alcancé, jaló mi brazo con mucha fuerza y me sacó del pasillo.

    -¿Estás loco o qué? ¿Por qué coño hiciste eso? dije indignado por la brutalidad de su acción.

    -No debes seguir ese camino- me respondió sin siquiera contestar mis preguntas.

    Intrigado por su afirmación, le pregunto

    -¿Quién eres tú para decir eso? El camino es obviamente mucho más cómodo que este terrible paraje con su suelo duro y aire pesado, además de que acorta la distancia entre este valle y el final de éste.

    -Tienes razón- dijo con una sonrisa en su cara, haciendo que me pregunte quién carajo puede sonreír en este momento. –pero le quitaría la emoción al paseo.

    -¿Paseo? ¿Esta mierda te parece un puto paseo? ¡Estamos en la mitad de un maldito desierto respirando rocas!- le grité, terriblemente enojado por su despreocupado comentario.

    -Ya has estado aquí, ¿correcto? ¿Recuerdas de dónde vienes?

    Su pregunta me agarra desprevenido. No podría decir que he estado en este preciso desierto, pues no sé cuál es, pero sí recuerdo haber estado en otros, sólo que no tan hostiles como éste; también recuerdo haber venido de un lugar alto, donde se veían parajes hermosos, sin mencionar la flora que había y el ambiente con olor a rosas y claveles.

            -Sí, supongo que he estado aquí y sólo recuerdo haber venido de un lugar mucho más bonito que éste.

            -Tú vienes de una montaña, amigo mío.- Dijo con su voz aguda pero a la vez alegre -¿Sabes que esto es un valle?

    -Pues, por supuesto.

    -Entonces sabrás que un valle es el espacio entre dos montañas, por lo cual te propongo lo siguiente: Continúa caminando por el valle. Sé que es difícil siquiera estar parado en él pero quiero que camines y que simplemente lo disfrutes, por más horroroso que te pueda resultar esa parte de mi proposición. Yo te doy testimonio de que es posible cumplirla.

            Se queda mirándome con su mano extendida, esperando que se la apriete, pero no puedo evitar dudar de este hombre. Examino sus facciones y simplemente no puedo lograr explicar cómo alguien puede estar tan alegre en esta situación. Con un sentimiento de duda rondando mi mente, decido creerle, pues un hombre capaz de lograr mantener ese estado emocional ha de saber de lo que está hablando. Apretamos nuestras manos y nos despedimos. Largo rato después, mientras continúo mi vagar por este árido escenario, recuerdo lo que mencionó sobre un valle estando entre dos montañas, pero ya era muy tarde para preguntarle dónde podría estar esa otra montaña.

 

-

           

    Después de un largo tiempo caminando, logro divisar una figura a unos cuantos metros de mi posición. Decido dirigirme hasta ella, a ver si consigo a alguien con quien compartir mi soledad, pero conforme acorto la distancia, noto que no sólo es una figura humana la que está ahí, sino que también tiene un rancho a su lado hecho con láminas de zinc y madera. El hombre me ve pero decide ignorarme. Es un hombre con el pelo despeinado, pero que aún guarda una forma y una barba descuidada, que delata el tiempo que debe de llevar aquí.

    -¿Qué hace aquí, amigo?- Pregunto al hombre, intrigado por sus ropas rasgadas pero que muestran ser de buena calidad.

    -Ese no es tu problema

    -Vaya- Respondo contrariado ante la áspera respuesta del hombre –Supongo que seguiré mi camino entonces. ¿Sabe usted dónde puedo conseguir una montaña?

    -¿Con que también estás buscando esa maldita montaña?- Me devuelve la pregunta con un aire fuertemente sarcástico –Buena suerte con eso.

    -¿Por qué lo dice?

    -Yo estuve en una montaña altísima antes de llegar aquí. Tenía todo lo que deseaba: Laureles, rosas, una hermosa vista, entre otras cosas. Todo iba bien pues era feliz en mi enorme montaña, hasta que un día vi un brillo en el horizonte. Realmente no quería ir hasta ese punto, pues estaba cómodo en la paz de mi montaña, pero algo en mi ser gritaba que tenía que caminar hacia ese extraño brillo, así que caminé, no, corrí en su dirección pero en mi desesperación no noté que me dirigía hacia un barranco, causando que terminase rodando por largo rato en toda su extensión. Quedé fuertemente lastimado, sin fuerzas para caminar siquiera en un paraje tenebroso. Caminé en círculos por quién sabe cuánto tiempo e incluso quise pasar por un camino que veía a mi lado a cada instante que volteaba, pero no lo hice porque no estaba seguro de adonde iba y la gente que por ahí pasaba no mostraban un semblante muy confiable. Después de mucho andar y con mis energías completamente agotadas, decidí asentarme aquí, como puedes ver. Ya me acostumbré a vivir con mis pulmones llenos de tierra y sin poder ver más allá de 10 metros, algo que tendrás que aprender a hacer eventualmente si no quieres parar en loco.

    Aterrado por su relato, decido retirarme. “Si encuentras una de esas montañas, asegúrate de avisarme, si es que aún no muero” le escucho gritar a mis espaldas. A pesar de todo, ese hombre recordaba con mucha claridad su tiempo en la montaña, incluso recuerda cómo fue que llegó aquí, mientras que yo sólo tengo difusos recuerdos de mi estadía en ese lugar. Inmerso en mis pensamientos, no me percato de que el hombre que me sacó del pasillo estaba justo frente a mí.

     

    -Veo que te encontraste con uno de los habitantes de éste valle.- Dice sonriendo con un toque de burla. Sonrisa que aún no consigo entender.

    -Sí, me habló de cómo llegó aquí de su estadía en la montaña que antes habitaba. Además de relatarme lo hermoso que era vivir allá.

    -Eventualmente te encontrarás más como él. No sólo aquí, sino en todos los valles que visites en el futuro.

    -¿Por qué querría yo volver a estos valles? Apenas salga de aquí, me quedaré en la primera montaña que consiga y ahí descansaré y disfrutaré hasta el día de mi muerte.

    -Sí, esa es una manera de abordar la cuestión, pero al final no serías diferente del hombre que acabas de conocer, sólo que tú estarías del lado positivo de la moneda. Ese hombre no quiere avanzar, tanto por miedo causado por la incertidumbre de no saber a dónde ir como por falta de voluntad, algo que él llama “cansancio”. De igual manera, tú tampoco querrías avanzar, tanto por miedo a la incertidumbre de no saber si en algún momento vuelves a caer en un valle tanto como por falta de voluntad, algo que llamas “comodidad”. ¿Realmente has estado aquí anteriormente? De haber caído varias veces, sabrías que eventualmente tienes que regresar arriba.

    -Estoy seguro de haber estado aquí anteriormente, pues todo se me hace muy familiar, pero no puedo recordar exactamente como fue todo. Como sea, veo que aunque no consigues salir de aquí, te mantienes alegre como si no pasara nada, incluso cuando podrías estar perdido.

    -Oh, amigo- me dice después de reír ligeramente –Podré vagar, pero jamás estoy perdido.

    Con eso empezó a alejarse, dejándome de nuevo solo en la intemperie. Decido continuar caminando a ver qué otra pista de dónde se encuentran las dichosas montañas puedo encontrar. Poco tiempo después, logro reconocer un grupo de personas, pero conforme me acerco a ellas, noto algo muy peculiar en este grupo: Todos llevan sacos en sus cabezas para ocultar sus rostros. Incluso con esos impedimentos visuales, se percatan de mi presencia. El que considero que es el líder del grupo me grita: “¿Quién eres y qué deseas aquí?”

    -Lo siento- les grito, a manera de relajar sus defensas –estoy perdido y busco ayuda.

    Eso parece funcionar, pues inmediatamente todos los del grupo comienzan a disiparse y el líder se me acerca con una silla para que me siente.

    -Bienvenido al grupo de ayuda a perdidos del Valle. Exactamente ¿qué ayuda deseas?

    -Pues, me gustaría encontrar una montaña para salir de aquí.

    Después de meditar su respuesta, me dice -En realidad no hay una salida exacta, pero si vas en cualquier dirección por un tiempo, eventualmente deberías encontrar una montaña.

    -Oh, ya veo- digo sorprendido por la simpleza de su respuesta –Aún así, hay algo que me preocupa, pues aparenta saber sobre el tema: Si saben cómo salir de acá ¿por qué no salen?

    El lugar entero se sumergió en un completo silencio. El frío podía oírse de lo callado que se hizo el lugar ante mi comentario. Sólo una voz temblorosa se atrevió a romperlo diciendo: “Por culpa de mi ex-esposo”. Con ese comentario se desató una reacción en cadena y así comencé a oír razones de todo tipo: exnovios o exnovias, jefes, compañeros de trabajo, mejores amigos, entre otras. El líder del grupo alzó su voz y mandó a callar a todo el mundo.

    -Todos los que estamos aquí, estamos por culpa de alguien más. Cuando estuve en una montaña seguí a quien era el amor de mi vida hacia lo que parecía ser un manantial rodeado de claveles, confiaba en ella con toda mi alma, pues el tiempo que habíamos pasado juntos respaldaba mi confianza, pero cuando íbamos llegando noté que entre el manantial y nosotros había una caída enorme, tan enorme como la sorpresa que me llevé cuando volteé y noté que ella me empujaba con sus suaves manos hacia ése vacío sin remordimiento. Jamás entenderé por qué lo hizo, pero me prometí jamás volver a subir a una montaña, pues eso sería arriesgarme a ser traicionado de nuevo.

    Miré hacia mis lados y noté que los demás integrantes del club asentían dentro de sus casacas de pabilo (sinceramente no sé de qué coño están hechas esas bolsas).

    -Todos nosotros compartimos casi la misma historia. La traición es algo horroroso, pues dejas que alguien se apodere de tu corazón, con la idea de que ellos te den el suyo. Desgraciadamente, hay gente que no cumple su parte del trato.

    -¿Cómo pueden cumplir una parte de un trato que no existe y que ni siquiera está notariado? ¿O es que acaso darle una pertenencia a otra persona implica que su contraparte les dé algo de vuelta? ¿Es amor o son negocios? ¿Es afecto o necesidad? Darle tu corazón a alguien implica el riesgo de que la otra persona no esté dispuesta a dar el suyo, sin contar el riesgo de que haga desastres con el que le ha sido entregado. ¿El miedo a ser traicionados de nuevo es más fuerte que el dolor de vivir en este valle?

    Me miró con lo que creo que es sorpresa, pues también puede ser indignación. Creo que mi pregunta lo pudo haber sorprendido, dejándolo sin una respuesta satisfactoria, no para mí, sino para él mismo.

    -No puedes saber lo que se siente caer de esa manera. Ahora, queremos que te retires.- Dice con un tono que reflejaba un poco de enojo. Sin más qué hacer en ese lugar, decido retirarme para continuar mi camino. Me despido, mas no soy despedido.

    A pesar de que al principio éste ambiente se me hizo pesado y desalentador, ahora lo encuentro más tranquilo, podría decir que incluso me estoy acostumbrando a él. Conocer a éstas personas quizás ha ayudado a que no vea mi situación de una manera tan terrible, pues al menos sé que si sigo caminando eventualmente conseguiré una montaña (tomando en cuenta que un valle es una extensión de tierra rodeada de montañas, supongo que tendría que haber llegado a esa conclusión antes), y estoy dispuesto a seguir caminando, ya que realmente no tengo nada mejor qué hacer.

 

-

 

 

            Este maldito valle sigue siendo una ladilla.

            Empiezo a creer que perdí mi olfato y mi gusto, pues ambos están llenos de tierra. Mis piernas se sienten como si estuvieran enterradas en gelatina de tamarindo y mis ojos arden tanto, que creo que ni ver al diablo los haría doler tanto. Un hombre a mi lado camina con mi mismo pesar. Camina encorvado y con la cabeza gacha, respira agitadamente y lleva ropas negras. Sacando fuerzas de donde no hay, me dirijo a hablarle.

            -Hola, amigo. Veo que estás tan perdido como yo- Le digo con una alegría serena que me impresiona.

            -¿Perdido? ¿Cómo voy a estar perdido?

            Desconcertado por su respuesta, le vuelvo a preguntar –Pues yo ando buscando una montaña y no sé a dónde ir para conseguirla, así que se puede decir que estoy perdido.

     -Oh, las dichosas montañas- Responde de manera sarcástica –Todos dicen buscarlas pero ninguno las encuentra. ¿Qué te asegura que las vas a conseguir?

    -Bueno, estamos en un valle y un valle está rodeado de montañas...

    -¿Cómo sabes que esto es un valle?

    La pregunta es terriblemente acertada. Siempre asumí que estaba en un valle, y esa idea se había visto reforzada por todas aquella personas que me habían hablado de esas montañas. La realidad es que no hay una prueba convincente de que esas montañas existan, o de que realmente estén cerca de mi posición.

    -Mira,- dijo cortando mi línea de pensamiento –yo nací aquí y he vagado por esta zona durante toda mi vida y con mucha seguridad puedo afirmar que nunca he visto esas montañas de las que todo el mundo habla.

    -Pero yo caí de una montaña, tiene que haber una...

     -¿Puedes regresar a ella? Supongo que has recorrido bastante ya, así que ya no puedes regresar a la montaña de donde provienes. Ya no tienes a dónde ir ni a dónde regresar. Sólo te puedo hablar de una que vi mientras caminaba hace años, pero cuando intenté escalarla, simplemente no pude siquiera subir diez metros, pues soy muy débil para subir montañas. Ya ni sé si vale la pena seguir caminando y ya estoy cansado de estar en este horrible lugar.

    Habiendo dicho eso, volteó a su izquierda y caminó desapareciendo tras una puerta invisible, dejándome en una incertidumbre terrible. ¿Realmente encontraré una montaña, o ya estoy destinado a permanecer aquí por lo que me reste de existencia, como ese pobre hombre? Levanto mis ojos del suelo y vuelvo a ver el oscuro panorama que hace minutos me resultaba tan tranquilizante, panorama que ahora hace que me incline por la segunda opción. Ahora mis pies se sienten más pesados que antes y siento que la arena empieza a nublar mi mente. La puerta a mi lado cada vez se hace más apetecible, así que mis pies poco a poco comienzan a llevarme hacia ella. Cada paso aprieta más el sello sobre la hoja donde está escrito mi destino y siento que no hay forma de detener lo que tengo pensado. No sé por qué le pongo tanta importancia, pues es sólo tomar un atajo, pero algo sobre ese pasillo no me da buena vibra, incluso cuando sólo me lleve hasta el otro lado.  Repentinamente, una persona choca contra mí, causando que me caiga sobre mi espalda. Noto que es una mujer con indumentaria de atletismo, al ver que está más adolorida que yo, me acerco a ayudarla sólo para recibir un rechazo de su parte, mientras se pone de pie.

    -Lo siento,- dice –pero tengo que seguir con mi camino.

    -Espera un segundo- le grito antes de que saliera corriendo -¿Hacia dónde te diriges?

    -Voy en busca de una montaña, por supuesto.

    -¿Segura que encontrarás alguna? Yo también creí que las encontraría, pero...

    -Bah, no me vengas con esa basura pesimista. Yo ya he estado en estos lugares varias veces y siempre hay una maldita montaña cerca, así que corro para alcanzarla lo más rápido posible. Como sea, me tengo que ir ya.

    Y así sin más, salió disparada. Ver su determinación me hizo volver a revisar mis creencias. ¿Hay o no una montaña aquí cerca? ¿La alcanzaré en algún momento? Todas estas preguntas abordan mi mente como langostas o esos insectos feos. Después de mucho reflexionar, llego a una profunda reflexión acerca de qué creer: Me vale mierda. Supongo que me resulta más rentable caminar, pues, de existir una montaña, la encontraría y habría ganado algo, pero si no la consigo, al menos puedo irme con la medalla de que lo intenté. No correré, pues no quiero cansarme, pero pondré más decisión en mis pisadas, para que mi destino quede bien sellado.

     

    -

     

    La arena tiene un aroma bastante interesante. Es como oler una piedra, lo cual en alguna forma me resulta tranquilizador. La oscuridad que me rodea ya no me aterra ni me hace sentir perdido, sino que ahora me hace estar más consciente de mis otros sentidos y de lo que pasa en los diez metros que me rodean, especialmente en el espacio que integra a mi cuerpo. Una figura familiar toma forma frente a mí y veo que es el pelirrojo que me sacó de aquel pasillo cuando llegué al valle. Está sentado con sus piernas cruzadas y los ojos cerrados, tomando profundas respiraciones. Incluso en su concentración, logra reparar en mi presencia, saludándome con efusividad. Feliz de verlo, voy a su encuentro.

    -Veo que sigues acá- Me dice con su típica sonrisa –Eso me alegra muchísimo.

    -Sí, por momentos dudé, pero con el tiempo me decidí más a seguir caminando. ¿Qué haces aquí sentado, por cierto?

    -Estoy meditando, claro- responde riéndose como si fuera lo más obvio del mundo (Es más o menos obvio, pero no estaba seguro)

    -Realmente eres algo de admirar. A mí me resulta imposible meditar acá.

    -Recuerda que se te hacía imposible sonreír en este valle. Dime algo ¿acaso tu larga estadía acá no ha hecho que sientas más tu cuerpo? ¿Qué estés más alerta de lo que pasa alrededor?

    -Pues sí, ahora que lo mencionas. Tengo entendido que cuando el ser humano se ve privado de uno de sus sentidos, presta más atención a los que le quedan.

    -Esa es la forma científica de verlo, que también es correcta. Ahora presta atención a cómo yo lo veo: Éste lugar no es diferente de una montaña, y antes de que me salgas con cien mil argumentos para defender tu punto de vista de que este lugar es horrible, quiero que sepas que es horrible mientras le pongas la etiqueta de “Malo”. ¿Por qué es malo este lugar? ¿En qué se diferencia respirar aire limpio de respirar esta arena? La única respuesta que me puedes dar a esa pregunta es “A mí no me gusta respirar arena” que es simplemente tu mente poniéndole una etiqueta a un hecho objetivo. ¿Es malo ponerle etiquetas a estos hechos? No, por supuesto, pero creo que es mejor ponerles etiquetas que nos ayuden a seguir adelante. Para mí, este valle es un momento para detenerme. Cuando estaba en la montaña, recuerdo que sólo corría, que quería recorrerla lo más rápido posible pues había visto algo hermoso del otro lado. Fue tanta mi desesperación que olvidé disfrutar de todo lo que ya tenía en la montaña. No recuerdo cómo olían sus flores, no recuerdo cómo se veía el sol desde ahí ni nada de eso. Cuando caí, me di cuenta de todo lo que había perdido al no pararme a disfrutar del lugar donde estaba. La arena en mis pulmones y la pesadez en mis pies impedía que corriese en busca de la próxima montaña, así que después de mucho reflexionar, decidí aceptar mi situación y simplemente caminar. Ahora huelo esta arena y la encuentro fascinante, piso el suelo árido y lo encuentro fascinante. Con sólo aceptar lo que pasa y disfrutarlo al máximo, mi vida ha mejorado muchísimo, incluso en estas precarias condiciones.

    Sus palabras me tocaron como un maestro de dibujo toca el trabajo en proceso de su alumno. Todo cobraba sentido y todo mostraba otra cara. Ahora que presto atención al suelo sin tener en mente el disgusto que antes sentía, noto que es nada más que una sensación, extraña, pero sólo eso y eventualmente le encuentro un gusto interesante. Igual pasa con el aire, con mis pesadas piernas y con todo lo que me rodea. Ahora entiendo por qué no recuerdo cómo llegué aquí: porque no estaba prestándole atención a nada en ese momento, ni siquiera a lo que sea que estuviere persiguiendo.

    -Gracias por tu ayuda, amigo mío.- Le digo, aunque no hay palabras que se comparen con lo agradecido que me siento.

    -Sólo júrame que ayudarás a otras personas de la manera en que te ayudé yo y eso bastará.

    -Lo haré. Juro que lo haré.

            Una figura se muestra en la oscuridad que me afronta. Es enorme, lo suficiente como para hacer que mi corazón lata más fuerte ante la idea de que puedo estar frente a lo que por tanto he buscado.

    -¿Eso es una montaña?

    -Exactamente.

    -¡Qué bien! ¡Vamos a subirla!

    -Lo siento, aún no quiero subir esa montaña. Aún me falta por aprender, pero creo que tú has aprendido lo suficiente.

    Asiento con mi cabeza y me dirijo hacia la montaña. Intento subirla numerosas veces, pero es terriblemente complicado. La rendición ni siquiera forma parte de mis planes, pero esta subida está bastante jodida ciertamente. “Si fuera tan difícil, nadie hubiera subido. Intenta otro acercamiento” grita quien considero mi eterno guía en este viaje. Tomando en cuenta su consejo, empiezo a caminar por ese lado de la montaña en busca de una forma más fácil de subir la montaña, hasta que encuentro un camino plano, algo inclinado, pero aún se puede recorrer. Conforme subo, empiezo a recordar a todos los personajes con los que compartí en este viaje. Recuerdo al hombre que no quería dejar su casita de latón, al grupo de personas que no querían volver a estar arriba por miedo a ser devueltas abajo, al hombre que no creía en la existencia de estas montañas y la mujer que las buscaba con desesperación. Todos compartían un detalle: Ninguno quería moverse de esa posición por más que les disgustase. ¿En qué se diferencia eso de alguien que sólo quiere quedarse en una montaña? Ambos son hechos objetivos. Situaciones que están sucediendo simplemente, sin ser inherentemente malas o buenas. Cuando llego a la cima de la montaña, el ambiente me deslumbra. Las flores aquí realmente son hermosas, el pasto es suave y masajean suavemente mis pies, y el sol brilla con fuerza en el cielo. Observo con mucha atención el paisaje que se muestra desde esta montaña, deseando ser capaz de ver aún más allá de lo que aquí se muestra. Mientras deleito mi vista con esta hermosa obra de arte, noto un brillo en la distancia. Es morado y a pesar de ser simplemente un pequeño destello en la distancia, no puedo evitar sentirme atraído hacia él. ¿Vale la pena agarrarlo? Quizás no, pero si el viaje hasta él me enseña tanto como este pequeño viaje hasta donde estoy, entonces creo que sí. Empiezo a caminar en su dirección, sintiendo cada paso, oliendo cada flor, oyendo cada pájaro y sintiendo cada brisa. Incluso disfrutando tanto este escenario, empiezo a extrañar el aroma de la arena allá en el valle; nostalgia que me hace desear volver a caer en otro valle. Algo que seguramente sucederá en este nuevo viaje.

deviantID

Firo65's Profile Picture
Firo65
Firo Rosso
Artist | Hobbyist | Varied
Venezuela
I write stories and story accesories.
Interests

AdCast - Ads from the Community

×

Comments


Add a Comment:
 
:iconfatcat96:
fatcat96 Featured By Owner Aug 6, 2013
Opinas que el confirmismo y la mediocridad dominen el mundo.
Reply
:iconfiro65:
Firo65 Featured By Owner Aug 7, 2013  Hobbyist General Artist
En el Universo todo está predispuesto a apuntar hacia el desorden. Es más fácil morir y descomponerse en varios átomos que mantenerse vivo y en un sólo objeto compuesto por millones de átomos. En base a esta afirmación, puedo decir que la mediocridad y el conformismo abunda en el mundo ya que es más fácil y por ende más probable de presentarse en un grupo de personas.

Afortunadamente hay gente que no es conformista
Reply
:iconpink3blu3blizz:
Pink3Blu3Blizz Featured By Owner Jan 27, 2013   General Artist
Feliz Cumple!!! :D
Reply
:iconfiro65:
Firo65 Featured By Owner Jan 28, 2013  Hobbyist General Artist
Gracias :D
Reply
:iconmst95:
mst95 Featured By Owner Nov 15, 2012
faro pls
Reply
:iconfiro65:
Firo65 Featured By Owner Nov 15, 2012  Hobbyist General Artist
slp oraf
Reply
:iconostfront:
Ostfront Featured By Owner Oct 6, 2012  Student Digital Artist
Thx for the fav :iconrarityjoyplz:
Reply
:iconfiro65:
Firo65 Featured By Owner Oct 7, 2012  Hobbyist General Artist
No problem, darling! 'm just a Rarifag looking for art :3
Reply
:iconcoloring:
coloring Featured By Owner Sep 1, 2012  Professional General Artist
Thanks for the favs and for watching my gallery!
Reply
:iconfiro65:
Firo65 Featured By Owner Sep 1, 2012  Hobbyist General Artist
No problem! I think your tutorial are very useful!
Reply
Add a Comment: